La doctora María Elena Pérez pide involucrar a autoridades en Durango y a los lugareños para evitar la pérdida de sabinos o ahuehuetes.
Por siglos, los ahuehuetes -también conocidos como sabinos- han sido parte del paisaje de Durango en donde destacan por crear franjas verdes en medio del semidesierto, visibles a kilómetros.
Originarios del náhuatl āhuēhuētl, “viejo del agua”, los sabinos habitan las riberas de ríos y forman bosques de galería, ecosistemas únicos que regulan el clima y conservan la biodiversidad.
Sin embargo, su valor ecológico está en peligro como consecuencia de las actividades humanas, entre ellas la desviación de agua, deforestación y urbanización.
Especialistas del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Durango, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señalaron la importancia de llevar a cabo estudios de diagnóstico que permitan establecer estrategias efectivas para la conservación y restauración de los también llamados “gigantes verdes”.
La doctora María Elena Pérez López explica que como línea de investigación se han concentrado en analizar el comportamiento de esta especie, con el fin de registrar qué tanto ha sido afectada en los últimos años, y considerar alternativas para su conservación.
En recorridos realizados sobre las riberas, el grupo de trabajo politécnico constató la alta degradación del río Tunal, el más cercano a la ciudad de Durango, que se ha visto afectado por el “enderezamiento” y “reforzamiento” de su cauce con roca, descargas de aguas residuales, asentamientos humanos, deforestación para pastizales y agricultura, entre otras actividades.


