En la actualidad, las mujeres y las niñas representan la mitad de la población mundial y, en consecuencia, la mitad de su potencial, de ahí la necesidad de generar las condiciones de igualdad de género en todos los ámbitos, si queremos garantizar el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible al que se han comprometido un importante número de países.
No obstante que las mujeres han alcanzado un importante progreso en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, lo cierto es que la brecha de género aumenta a medida que avanzan en su carrera y, sobre todo, su incorporación a la ciencia no ha sido un camino fácil.
De acuerdo con cifras de la UNESCO a nivel mundial, se estima que, aunque las mujeres representan 33 por ciento de todos los investigadores, sólo 12 por ciento de los miembros de las academias científicas son mujeres.
En general, el organismo dependiente de la ONU concluye que las investigadoras suelen tener carreras más cortas y peor pagadas, ya que suelen recibir becas de investigación más modestas que sus colegas masculinos. Mientras que su trabajo está subrepresentado en las revistas de alto nivel y a menudo no se las tiene en cuenta para los ascensos.
Es por lo que, con el fin de lograr un acceso y participación plena y equitativa de las mujeres y las niñas en la ciencia, la Organización de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia.


