Un modelo un modelo biopsicosocial que visibilice los cambios en la corporalidad y el deseo que experimentan las mujeres después de los 55 años, es la investigación en la que trabaja Ana Olvera Cruz, estudiante del Doctorado en Investigación Psicológica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
A través del proyecto de investigación El deseo no envejece: cuerpo, placer y bienestar en mujeres después de los 55 años, la investigadora busca visibilizar los cambios que viven las mujeres adultas mayores en su composición corporal y promover una visión que reconozca y valide lo que denomina “el cuerpo vivido”.
“Este modelo pretende ver cómo son los cambios en la composición corporal, pero también cómo las mujeres están sintiendo su cuerpo en el proceso de envejecimiento, saber si han disminuido la velocidad en la que hacen las cosas y cómo lo están viviendo”, expresó la estudiante.
La presión por ocultar el envejecimiento
De acuerdo con la investigación, las normas culturales que exigen a las mujeres ocultar el paso del tiempo pueden influir en la manera en que se relacionan con su propio cuerpo.
“Existe una presión constante sobre la mujer: la de ocultar el paso del tiempo. Esta exigencia cultural provoca que, en muchas ocasiones, el cuidado de la salud se desvíe hacia ideales de belleza —por ejemplo, uso de bótox o intervenciones estéticas— en lugar de centrarse en la funcionalidad y la vitalidad real”, compartió Olvera.


