Lla Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) enfatiza la importancia de dialogar con los niños para que se informen y ap a elegir.
Las y los niños imitan y adoptan comportamientos de sus seres queridos. Desarrollan preferencias hacia productos que ellos aprueban, asociándolos con la confianza y los valores compartidos en el hogar.
La publicidad juega otro papel pues llega a las infancias a través de la televisión, internet, redes sociales, videojuegos y mediante los influencers.
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En su edición de abril, la Revista del Consumidor publica un artículo en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Se destaca la importancia de conversar con las y los niños sobre la publicidad. Explicarles que no todo lo que se anuncia en la pantalla es necesario.
También reflexionar en familia sobre el impacto en la salud y el bolsillo pues son acciones que marcarán su futuro financiero.
El artículo cita datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), según los cuales en México 8 millones de niñas y niños en edad escolar (de 6 a 11 años) y 12 millones de adolescentes son usuarios de internet.
Señala que esta actividad los expone, de manera constante, a campañas publicitarias diseñadas estratégicamente para captar su atención.
El marketing digital se utiliza cada vez con mayor frecuencia debido a su bajo costo y alto alcance. Emplea influencers y celebridades que atraen la atención infantil en redes sociales.
Ello, sin que necesariamente se privilegie la calidad de los productos ni su impacto en la salud y el gasto familiar.
Muestra
En 2021, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y el Instituto Nacional de Salud Pública realizaron un estudio en nueve estados del país, que reveló la magnitud de la exposición publicitaria en una muestra de 884 niñas, niños y adolescentes y los resultados arrojaron lo siguiente:
El 69% estuvo expuesto a, por lo menos, un anuncio de alimentos y bebidas.
El 95.6 % de esos anuncios promocionaban productos con bajo valor nutricional, como comida rápida, pastelitos o pan dulce, dulces, botanas y bebidas endulzadas.




