El nopal no es solo un símbolo en nuestra bandera, es el corazón palpitante de Mesoamérica. Recientemente, la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) se convirtió en el epicentro de una revolución verde con la “Exposición y Encuentro Gastronómico del Oriente del Estado de México: Nopal y Tradición”, un evento que nos recordó por qué esta planta —de semidesierto— es la clave para el futuro agroecológico de México.
México es el guardián de la biodiversidad del nopal, albergando cerca de 100 especies de las 300 que existen en el mundo. Sin embargo, incluso los tesoros más resistentes corren peligro.
El Centro Regional Universitario del Anáhuac (CRUAN) ha emprendido una misión: la rehabilitación de una colecta nacional de variedades de nopal que estuvo en riesgo de perderse. Este proyecto salva plantas y preserva:
Material fitogenético: Variedades con distintos niveles de mucílago (baba) y tipos de tuna.
Soberanía alimentaria: Investigación para cultivos más resistentes y nutritivos.
Prácticas limpias: Un modelo de producción 100% agroecológico, utilizando abonos orgánicos como el bocashi y humus de lombriz, eliminando por completo los agroquímicos.




