La presencia de la araña violinista en México se ha convertido en una preocupación recurrente, principalmente por la toxicidad de su veneno y la dificultad para detectar a tiempo sus mordeduras.
Según la UNAM, esta especie —científicamente llamada Loxosceles— puede encontrarse en viviendas de todo el país y exige medidas de prevención específicas.
El aspecto de la Loxosceles resulta inconfundible si se conocen ciertos detalles:
mide entre uno y tres centímetros
posee seis ojos agrupados en media luna
su cuerpo destaca por una marca oscura con forma de violín
Su coloración pardo rojiza y sus patas largas la diferencian de otras especies más comunes en los hogares.
A diferencia de las arañas que tejen redes circulares, la violinista prefiere estructuras algodonosas e irregulares, y elige esconderse en lugares oscuros y poco transitados.


