México es un excelente productor de antivenenos a nivel mundial, aseguró el investigador del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, Edgar Enrique Neri Castro.
Esto ha permitido comprender mejor los cuadros clínicos que se presentan en los hospitales y evaluar la eficacia de los antídotos para neutralizar los efectos de las sustancias tóxicas, puntualizó.
El doctor en Ciencias forma parte del grupo de trabajo del investigador Alejandro Alagón, también del IBt, quien desarrolla el proyecto “Venenos y antivenenos 30-30-45” que, entre otras acciones, promueve la difusión de conocimientos en la materia generados en esta entidad universitaria dirigido a médicos, paramédicos, personal de protección civil y bomberos del país.
Uno de los hallazgos relevantes es la identificación de un componente neurotóxico en numerosas especies de víboras, algo que no se había reportado en especies mexicanas, aunque sí en otras de Estados Unidos, Argentina y Brasil. Hemos detectado, al menos, 14 que lo presentan, lo cual es crucial porque cambia el enfoque de los médicos, añadió el universitario quien ha diseñado y mejorado gran parte de los antivenenos.
“Hoy sabemos que algunos venenos de víboras no solo causan daños locales en el sitio de la mordedura, sino que también pueden generar efectos neurotóxicos”, alertó.
En la actualidad está disponible el antiveneno Antivipmyn; la COFEPRIS aprobó el denominado Inoserp. Han demostrado ser efectivos para tratar las mordeduras de las 74 especies de serpientes en el país.
Neri Castro dijo que el veneno de Bothrops asper, conocida comúnmente como nauyaca, tiene efecto extremadamente rápido, lo que complica el tratamiento. Incluso cuando los pacientes reciben el antídoto a tiempo, los cuadros clínicos pueden complicarse, especialmente en quienes presentan problemas renales.


