El camarón de acuacultura —o granja— es una gran alternativa disponible durante todo el año, principalmente cuando la veda de captura esté vigente, y lo mejor es que conserva todas las bondades que caracterizan al crustáceo silvestre.
Esta especie destaca por ser de excelente calidad nutricional y funcional, al contener proteína de alto valor biológico con aminoácidos esenciales, omega-3, vitaminas (B12, B3 y B9). minerales ( selenio, yodo fósforo, magnesio, zinc y hierro) y bajos niveles de grasa y calorías.
Es una excelente fuente de proteína magra, ideal para la nutrición deportiva y el control de peso.
Otro de los beneficios es que tiende a volverse un producto acuícola con un precio más estable y competitivo para las familias mexicanas, pues está disponible todo el año y su talla es uniforme. Y sí, tiene una excelente calidad al cumplir con los estándares de inocuidad.
El precio oscila entre 120 y 300 pesos por kilo, dependiendo la talla y presentación.
Consumir este producto es impulsar la economía regional, al generar empleos en zonas costeras y de aguas interiores. En 2025, de acuerdo con el corte preliminar de producción pesquera y acuícola de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), el crustáceo lideró la lista con 263 mil 683 toneladas.




