La polémica en torno a la colección Gelman, una de las más relevantes del arte moderno mexicano, ha detonado un debate público marcado por confusiones legales y percepciones sociales, advirtió la Dra. Sara Gabriela Baz Sánchez, directora del Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana y exdirectora del Museo Nacional de Arte (INBA).
“Es importante para México, sí, pero no hay que olvidar que se trata de una colección privada”, subrayó la especialista, al rechazar que exista un despojo de patrimonio cultural, como se ha señalado en redes sociales y espacios mediáticos.
Sin ilegalidad
La también exdirectora del Museo Nacional del Virreinato (INAH) explicó que, de acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, las obras consideradas monumentos artísticos pueden ser exportadas temporal o definitivamente, siempre que exista autorización del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
“Los monumentos artísticos de propiedad particular podrán ser exportados mediante permiso del Instituto competente”, enfatizó.
En ese sentido, aclaró que la narrativa de un supuesto despojo carece de sustento jurídico.
Una colección valiosa… y poco visible
La colección Gelman, integrada por obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, es relevante por la calidad y coherencia de su acervo, explicó Baz.
Sin embargo, recordó que durante décadas permaneció fuera del acceso público. “No le habían prestado atención en 20 años”, apuntó.
La especialista también destacó la escasez de obra de Kahlo en colecciones institucionales mexicanas, lo que incrementa el interés público en piezas de esta naturaleza.




