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Proponen vialidades como las de Países Bajos y Venecia en CDMX

Proponen vialidades como las de Países Bajos y Venecia en CDMX

La CDMX necesita comenzar a pensar proyectos urbanos de largo plazo que permitan convivir con el agua, en lugar de intentar expulsarla rápidamente de la ciudad.

Así lo señalaron especialistas de Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana, quienes advirtieron que las inundaciones y colapsos viales que se agravan cada temporada de lluvias son consecuencia de problemas estructurales acumulados durante décadas.

Para el Dr. Agustín Ortega, académico de Ingeniería Civil del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la IBERO, la capital mexicana arrastra limitaciones históricas derivadas de haber sido edificada sobre un sistema lacustre: “La ciudad tiene sistemas de transporte y drenaje que ya resultan obsoletos. Desde su origen, esta es una ciudad asentada en un valle cerrado, donde naturalmente el agua no fluye hacia otro lugar”.

Junto con el Mtro. Miguel Ángel González, académico del mismo programa, los especialistas señaló que el crecimiento desmedido de la ciudad, la impermeabilización del suelo y la extracción intensiva de agua subterránea han provocado un deterioro progresivo de la infraestructura hidráulica.

Hundimientos: el problema invisible que rompe el drenaje

Uno de los fenómenos más graves que enfrenta la ciudad son los hundimientos diferenciales del suelo, ocasionados principalmente por la extracción de agua del subsuelo.

Miguel Ángel González explicó que alrededor del 70 por ciento del agua consumida en la Ciudad de México proviene de pozos profundos, lo que provoca que el terreno se compacte y descienda gradualmente: “El problema es que la ciudad sigue hundiéndose, especialmente en las zonas de suelo arcilloso. Esto afecta directamente al drenaje, porque las tuberías funcionan por gravedad y necesitan cierta inclinación para operar correctamente”. Con el paso del tiempo, añadió, los hundimientos modifican las pendientes originales de las tuberías: algunas quedan prácticamente horizontales y otras incluso terminan en contrapendiente, lo que impide que el agua fluya adecuadamente.

A esto se suma que gran parte de la infraestructura hidráulica fue construida con materiales rígidos hace varias décadas: “Muchas tuberías tienen entre 30 y 50 años de vida útil. Los hundimientos hacen que se deformen y terminen rompiéndose”.

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