La epidemia de ébola en el Congo, que se propaga a un ritmo vertiginoso.
Sin embargo, la respuesta a la mortal y rápida epidemia en la República Democrática del Congo está semanas, si no meses, por detrás —y faltan miles de personas que podrían estar en riesgo.
Entrevistas con responsables sanitarios globales y documentos de una reunión dirigida por la Organización Mundial de la Salud y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades muestran lo retrasadas que están las autoridades en la lucha contra el último brote.
Causado por una cepa del virus conocida como Bundibugyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento, el brote ya ha causado un total de 220 muertes y 900 casos, según la OMS. Se ha extendido a Uganda, donde hay siete casos.
Los equipos sanitarios compiten por encontrar a miles de personas que hayan estado expuestas al virus, mientras también lidian con una multitud de desafíos que dificultan contenerlo.
Los problemas a nivel local incluyen la falta de suministros básicos y la desconfianza de una comunidad marcada por brotes anteriores.A nivel mundial, la respuesta se ve obstaculizada por la retirada de Estados Unidos de la OMS y recortes más amplios en la financiación, según muchas fuentes sanitarias.
Los documentos de la reunión virtual de coordinación del viernes muestran que, hasta la semana pasada, solo se había encontrado y seguido el 7% de las 1,261 personas identificadas como contactos de pacientes sospechosos de ébola. La OMS situó la cifra en más de 2,000 el miércoles.
El brote está “superando la respuesta”, afirmó el miércoles el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Fuente: Forbes




